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Síndrome de Covid largo

A estas alturas, y tras más de dos años de pandemia, es claro que la covid-19 es una enfermedad que llegó para quedarse. Justo como ocurre con otras enfermedades virales, los humanos hemos convivido con los virus desde los orígenes de la humanidad, y esto lo sabemos porque de los cerca de 22,000 genes que componen nuestro genoma, aproximadamente, el 8% (cerca de 1,700), son fragmentos remanentes de virus que en algún momento infectaron a nuestros ancestros hace varios millones de años.

La convivencia cotidiana con estos patógenos es casi obligatoria, como lo demuestra la actual pandemia de covid-19. Y seguramente, en los años venideros aparecerán nuevos virus que pongan una vez más en riesgo a la población humana. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado que la mayoría de los casos positivos de covid-19 manifiesta la forma leve u asintomática de la enfermedad, de la que los enfermos se pueden recuperar en cerca de dos semanas sin mayores complicaciones.

Sin embargo, para agosto del año 2020, la OMS reconoció la existencia de algunos casos en los que los síntomas de la fase post-aguda de la infección por SARS-CoV-2 se prolongaron por varias semanas o meses, a lo que se le ha llamado “síndrome de covid-largo”.

También se reportó que durante este periodo “extendido” se podían observar nuevos síntomas (fatiga, problemas neurológicos, neurodegenerativos, psiquiátricos y cognitivos, especialmente, uno conocido como niebla mental), además de los ya descritos.

Los efectos del SARS-CoV-2 en el cerebro están lejos de estar plenamente comprendidos. Sin embargo, la evidencia que se ha acumulado sugiere que el problema principal podría radicar en la magnitud de la respuesta inmune para defender este órgano de los efectos del virus.

La evidencia sugiere que cuando el SARS-CoV-2 llega al cerebro, las microglías responden liberando agentes que promueven la acumulación de células del sistema inmune para eliminar el virus, generando un proceso inflamatorio. Desafortunadamente, son estos mismos agentes los que pueden dañar vasos sanguíneos y células cerebrales, lo que se ha asociado a los síntomas neurológicos del síndrome de covid-largo. Por esta razón, algunos autores afirman que esta manifestación podría ser considerada un estado de “autoinmunidad cerebral”

Aún es prematuro poder concluir que este es el principal o único mecanismo de daño neurológico que se produce en personas con covid-19 persistente. Pero la evidencia acumulada es importante para poder desarrollar tratamientos que disminuyan sus efectos.

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